Durante una relación sexual es posible hacerse una herida interna. “Estas heridas se asocian a relaciones con penetración. Pueden aparecer en vagina, ano o recto”.
“Puede haber heridas algo más superficiales en la zona del introito (orificio de la vagina) y del himen y también en zonas más profundas, como el interior de la vagina”.
Ardor, picor, sensación de tirantez y pinchazos en las relaciones sexuales posteriores son los síntomas de una herida interna pequeña que tienen que levantar sospechas en la mujer. A veces, las heridas son más grandes y profundas, provocando sangrado.
Ano se trata de un esfínter o anillo muscular. Necesita dilatarse para favorecer la penetración. Pueden aparecer lesiones en casos de relaciones violentas si no se facilita su dilatación.
Recto: es el tramo último del intestino, sus paredes son distensibles y elásticas, pero más delgadas que las paredes vaginales. La penetración con instrumentos o juguetes, así como las relaciones sexuales violentas, pueden producir lesiones.

